Sobre la Traducción Jurídica

 

¿Cuáles habilidades?

 

La traducción jurídica exige habilidades raras. Además de los conocimientos lingüístico, técnico y cultural necesarios para adaptar cualquier texto original a su público de destino, la traducción jurídica requiere habilidades y conocimientos jurídicos dobles. Los conceptos jurídicos utilizados en el texto original no necesariamente tienen equivalentes en el sistema jurídico de destino. Para evitar traducciones de mala calidad, es necesario dominar, por consiguiente, los idiomas y sistemas jurídicos de los dos países (de origen y de destino) para adaptar adecuadamente, o explicar ante la ausencia de un término equivalente.

Por ejemplo, no se puede traducir literalmente el témino Supreme Court of New York porque es un tribunal de primera instancia, contrariamente a lo que su nombre sugiere. En francés, "une dette certaine, liquide et exigible" es un concepto jurídico que uno debe conocer el equivalente en el país de destino con el fin de producir una traducción adecuada. Pero antes de todo, el traductor debe ser capaz de detectar esos conceptos jurídicos, lo que sólo se puede lograr a través de capacitación en el sistema jurídico de origen del documento

¿Cuáles traductores?

Demandas de alta calidad presuponen, por lo tanto, una doble competencia jurídica y reducen el alcance de la elite de traductores jurídicos a un cuerpo muy limitado de abogados que han estudiado y practicado en al menos dos países. El atributo único y distintivo de TransLex es su capacidad de utilizar las habilidades de los abogados que forman parte de este grupo limitado, al igual que su fundador

¿Cuál proceso?

La traducción jurídica no sigue la misma lógica de cualquier traducción básica. Ella debe ser completamente manual. Repeticiones no deben ser eliminadas, sino respetadas escrupulosamente; lo mismo se aplica a la forma de los documentos. Por ejemplo: es fundamental respetar letras mayúsculas que a menudo indican términos definidos.

Cada palabra debe ser analizada y traducida de una manera objetiva: no es un simple caso de interpretación. Este enfoque excluye los métodos utilizados para traducciones 'clásicas', basados en herramientas automatizadas y en la utilización del “thesaurus”. Los pocos diccionarios bilingües jurídicos disponibles son de mala calidad y no se recomienda su utilización. Finalmente, a menudo es necesario adaptar ciertos conceptos jurídicos, incluso cuando no hay ningún equivalente exacto o cuando así lo requiera el contexto (por ejemplo el término francés "SAS" se traduce en inglés como simplified joint stock company o limited liability company, conforme sea el caso).

¿Cuál proveedor de servicios?

 

Por todo lo expuesto, las llamadas agencias de traducción "generalistas" no están calificadas para las necesidades de su traducción jurídica. En cuanto a las agencias especializadas, estas no son ni numerosas ni convenientes: su competencia en derecho es general y no específica. Eso va sin decir que sus resultados son, por decir lo menos, contrastantes. No es de extrañarse que traductores experimentados que se han sometido a una formación jurídica no sean capaces de traducir y adaptar los documentos más difíciles.

Para obtener mejores resultados, por lo tanto, se aconseja utilizar un proveedor especializado en el área específica del derecho relacionada a los documentos. Por eso TransLex adopta un enfoque diferente al contratar tan sólo a abogados bilingües, doblemente calificados (en los países de origen y de destino) y sólo encargarles asignaciones dentro de sus áreas de especialización.

 

¿Por qué elegir TransLex?

 

Las demandas que nos imponemos limitan de manera natural el ámbito de nuestras tareas. Sin embargo, proporcionan una calidad más alta que cualquiera de nuestros competidores pueda ofrecer.

 

¿Cuáles proyectos se nos puede confiar?

 

Sólo aceptamos proyectos para los cuales nuestros abogados-lingüistas posean experiencia y conocimientos jurídico, técnico, lingüístico y cultural suficientes. Trabajamos sobre todo en las siguientes áreas: